Nosotros sólo somos dos personas más, perdidos entre la muchedumbre de este mundo.
Mucha gente me aconseja lo mismo, y aunque la mayoría no siempre tiene porque tener la razón, creo que por esta vez les voy a hacer caso, ya que la locura no me ha alcanzado y todavía puedo razonar con cierta coherencia. Un nuevo amanecer me toca a la ventana y me dice que es el momento de levantarse.
Me noto algo raro en mí, corro hacia el cuarto de baño y veo algo que no aparecía en mí desde hace tiempo. Una sonrisa simplemente porque si, sin ningún motivo en especial.