viernes, 30 de diciembre de 2011

Un mundo sin ti sería perfecto.

Si dependiera de una mirada, me quedaría sin ojos solamente para que no supieras lo que tu corazón ya sabe y lo que tu cabeza ignora. No puedo ser luz y oscuridad a la vez, pero puedo ser el camino que tu quieras, ya que elijas lo que elijas, con esos ojos que ya no tengo, te seguiré. Aunque mis pasos no siempre han bailado al son de tu música, unas veces por joven y otras por viejo, no me negarás que compartimos las mismas notas de un pentagrama de veinte líneas.

Quiero que antes de que abras los ojos, sea yo quién esté ahí, y además quiero que cuando los tengas abiertos, exista todo aquello que quieras ver. Porque mientras que al sol le quede calor que dar, nosotros podremos vivir, respirando tan fuerte que lo único que necesite sea de ti sea tu aliento.

La única que se merece todo y nada, la que disimula con un beso y la que te ataca con un adiós, la única que entiende unas líneas sin sentido que salen de una cabecita loca, frágil, enferma cada vez que te nota cerca, difícil de curar, imposible de dejar de querer. Un sistema nervioso bloqueado por una simple imagen, un sentido del gusto atrofiado por culpa de uno de tus besos, unos ojos cerrados por una mirada cómplice y para colmo tu aroma clavado en mi piel. Porque un mundo sin tí sería perfecto.

Número 1

Trescientos sesenta y cuatro días y al único al que le damos importancia es al último. Somo tan complicados y a la vez tan simples. Deseos para el año nuevo, proyectos, ilusiones y esperanzas en sueños tan reales y tan imposibles al mismo tiempo. Atrás dejamos un año lleno de historias por contar, la mitad para recordar y la otra mitad ni me acuerdo, ni me quiero acordar. Nuevas amistades, viejas amistades retomadas, los que siempre han estado ahí, los que nunca se han ido y sobre todo los que están por llegar. La mayoría de nosotros pensamos la mayor parte del tiempo, que hacer con el tiempo que se nos ha dado, invertirlo en formarnos, en madurar como persona, en enamorarnos, en desamorarnos, en empezar a hacer aquello que siempre has querido hacer o simplemente imaginándote haciendo esas cosas que quieres hacer y que por alguna razón, miedo, timidez y vergüenza, no haces. Sin embargo y sin darnos cuenta, somos los seres más egoístas que alguna vez hayan existido, queremos hacerlo todo a la vez. Mientras que nos formamos para ser “alguien” el día de mañana, nos enamoramos por el camino, y una vez que me pongo, voy a madurar un poquito, que veo que me he quedado en los ocho años. Pero como me parece poco todo lo que hago, voy a apuntarme al gimnasio que me estoy poniendo algo fondón. Como no me gusta como he quedado ahora voy al psicólogo, con un poco de suerte logrará ordenar el cacao mental que tengo en mi cabeza. Éste me manda a la playa, un mes, para que me relaje, que conozca nueva gente, que me divierta. Ahora estoy mejor que nunca, las mejores vacaciones de mi vida. Pero no puedo estar siempre de vacaciones, voy a ponerme a trabajar los fines de semana, de camarero en un restaurante, me saco mi dinerillo para mis gastos, mientras vivo en casa de mis padres claro. Así me tiraré, aún no he pensado el tiempo. Luego encontraré la chica de mi sueños, la que se despierte conmigo a cinco kilómetros de distancia, la que alumbre el cielo en la negra noche y la que te salvará del abismo, te conviertes en un Béquer, y te ligas a la mujer más espectacular del lugar.

Ahora te pregunto, ¿qué propósitos tienes para el año nuevo?, ¿me repites la historia?.