miércoles, 5 de diciembre de 2012

I like....

Me gusta pararme un segundo y observar a la gente que me rodea, preguntarme qué sería de mi vida si no estuvieran. Preguntarme que sería de mi vida si fuesen otras personas. Preguntarme que pasaría dentro de cinco minutos si en vez de estar aquí sentado, estuviera comprando un regalo de cumpleaños. Con el frío que hace, si saliese ahora a la calle lo más probables es que cogiese un resfriado. Puede también, que de camino a comprar el regalo, me tuerza el pie y no pueda ir a la fiesta de cumpleaños. Puede que vea a alguien que no veía desde hace mucho, que nos paremos a hablar y digamos aquello de "haber si quedamos un día y nos tomamos algo", que falsos que somo a veces. Por no hacer un feo, somos capaces de mentir, esto es la autentica realidad, la convicción humana dice que antes de decir algo, pienses en ello y si crees que el resultado no es tan convincente como esperarías, simplemente miente.
Sin embargo, cada paso que he dado me ha llevado hasta aquí. Al igual que me gusta la música y no soy músico ni cantante, te puedo decir que me gusta leer, escribir pero no soy escritor ni escribo bellos versos alejandrinos. Me gusta ayudar a la gente, me hace sentir bien. Esto significa ayudar a tu abuela a subir las bolsas de la compra al tercero sin ascensor, hasta recoger a un amigo en pleno centro de Murcia para tomar algo y posteriormente ir juntos a la fiesta de cumpleaños de una amiga.
Ahora que ha salido el tema, me gusta tener amigos. Esta oración voy a matizarla porque tiene mucho zumo que exprimir. Conozco tanto a mis amigos que daría el dedo meñique de mi pie izquierdo por ellos, y todo el mundo sabe lo que aprecio yo ese dedo. Puedes reírte, pero sin ese dedo perderíamos el equilibrio y no andaríamos como lo hacemos. Cuando hablo de amigos no me refiero a los cientos de las redes sociales, de las que no voy a decir su nombre para no hacer publicidad.
Son personas maravillosas, no son las mejores ni las más perfectas, pero han encajado en mi proyecto de mi vida. Por su vitalidad, por su sencillez, por su humildad, por ser personas talentosas. Cada uno tiene un don y lo sé porque todos mis amigos lo tienen en común. Tienen el don de hacer que me sienta bien, feliz, animado, con ganas de dar un salto tan grande que pudiese tocar la luna. Son personas que tienen magia y no son magos, son únicamente ellos mismo. Cuando veo su nombre reflejado en la pantalla del teléfono instantáneamente se activa algo en mi cerebro, un impulso nervioso que contrae los músculos de mi cara y hacen que sonría. Ojalá que esto dure, porque no sé que haría sin ellos. No me imagino un futuro cercano ni lejano sin ellos.

domingo, 14 de octubre de 2012

Porque sí.

Me gustaría decirte cuatro cosas a la cara, me gustaría dejar cada cosa en su lugar, me gustaría poder dormir y me gustaría no sentirme mal cuando te las diga. Sé exactamente lo que quiero decir y cómo te lo tengo que decir, pero creo que no saber tu reacción me inquieta lo suficiente para que mi cabeza entre en discusión con mi boca y la silencie. Silencio es todo lo que hay entre nosotros. Nada transcendental, no es una gran historia, no es un cuento de un príncipe y una princesa, no se escribirán canciones de nosotros.
Nosotros sólo somos dos personas más, perdidos entre la muchedumbre de este mundo. 
Mucha gente me aconseja lo mismo, y aunque la mayoría no siempre tiene porque tener la razón, creo que por esta vez les voy a hacer caso, ya que la locura no me ha alcanzado y todavía puedo razonar con cierta coherencia. Un nuevo amanecer me toca a la ventana y me dice que es el momento de levantarse.
Me noto algo raro en mí, corro hacia el cuarto de baño y veo algo que no aparecía en mí desde hace tiempo. Una sonrisa simplemente porque si, sin ningún motivo en especial. 

domingo, 22 de julio de 2012

Largas Noches

Estaba tan cerca, que pude contar por un momento la distancia que había entre nuestro ojos.
Cada uno de sus parpadeos era un brisa fresca en pleno mes julio. Un éxtasis de felicidad cada vez que te sentía tan cerca, una sensación tan fugaz y duradera al mismo tiempo.
Algo que escapa de mi control, no quiere ver como mis ojos brillan o como mi boca sonríe por nada. No encuentro explicación alguna. Lo he intentado por todos los medios, por las buenas y por las no tan buenas. Me arranqué el corazón y lo metí en el congelador junto con todos mis sentimientos, pensé que allí no me molestarían más, pero me equivoqué, tuve que haberlos destruido en aquel entonces ya que, aunque la vida no me trataba mucho mejor que ahora, no me importaba.
Las largas noches mirando las estrellas, los versos y poemas dedicados solamente a una persona o los suaves besos no eran más que simples ejercicios de campo para conseguir un objetivo básico, simple e insustancial.
Un tipo de rutina que cualquier adolescente firmaría antes de nacer, pero a mí, este tipo de rutina y monotonía me cansaba, no me llenaba como persona, me sentía estancado y yo quería dar un paso más en mi historia.
En ocasiones lo único que tienes que hacer, es echar un vistazo a tu alrededor, quizás lo que buscas lo encuentras más cerca de lo que nunca te imaginaste. Pero también en ocasiones, te tienen que dar un buen tortazo para que abras bien los ojos. Siempre deberíamos dar una oportunidad a esos tortazos, porque al principio duelen, pero cuando se pasa el dolor, es como quedarte dormido en un colchón de plumas, que es lo más parecido a vivir en una nube.

miércoles, 11 de julio de 2012

Comunicación

No me gustaría pensar, que mañana cuando me levante, el único tipo de vinculo que pueda tener con terceras, o incluso segundas personas sea meramente virtual.
Hace tiempo nos imaginábamos el futuro rodeados de robot´s con forma muy humana, obedeciendo nuestras órdenes. Más o menos ha pasado esto, ya es el futuro, tenemos todo tipo de electrodoméstico que nos provoca una vida sedentaria. Lo peor de todo viene, en la gran facilidad que tenemos hoy en día para comunicarnos con cualquier persona. Y sí, me refiero a esas pequeñas bombas atómicas que nos inhiben de todo lo que nos rodea.
No sólo han conseguido vendernos un producto, sino que nos han creado la necesidad de ser dependientes de algo tan material que para lo único que sirve es para ponerte límites.
Debemos de ser capaces de sobreponernos a cualquier obstáculo y levantar el listón cada día un centímetro. De nada me sirve que me quiten una piedra del camino, si dentro de diez minutos me voy a encontrar diez y el triple de grandes.
Es cierto que hemos evolucionado, es cierto que es algo grandioso el poder de la información y la comunicación, solo espero que esta evolución no haya sido la errónea y que no caigamos en un bucle del cual no podamos salir.

Sin Prisa

Con las dos manos al volante, firmes, cansados los brazos los apoyas sobre las piernas mientras te deslizas ligeramente hacia abajo. En ningún momento pierdes de vista la carretera.
Cuando el recorrido dura más de diez minutos, todos somo culpables de haber hecho tal barbaridad en alguna ocasión. A fin de cuentas, siempre hay algo más. No sólo estamos de paso. El no corras por encima del límite, o esos carteles luminosos con mensajes de precaución, no están puestos de casualidad.
No se trata de poder contar lo que hay después de la curva antes que nadie. Mientras que tu vas a ochenta con tu citroen, un mercedes y un bmw te adelantan a diestro y siniestro. Yo te digo amigo mio que no desesperes, vas a llegar a tu destino y en mejores condiciones de las que tu te piensas.
Disfruta del paisaje aunque a veces no sea del todo como tu esperabas. La curiosidad pisa el acelerador, mientras que tu sensatez pisa el freno. Esta claro que no puedes pisar los dos a la vez, y pisar uno u otro a fondo tampoco es muy oportuno.
Se trata amigo mio como ya te he dicho antes, de llegar, sin haber perdido nada por el camino, habiendo disfrutado de cada detalle de los muchos paisajes que has podido ver.
Busca ese equilibrio que tanto deseas y si es necesario, para en un área de descanso.

domingo, 29 de abril de 2012

Saber Vivir

Dentro de uno de mis pensamientos perdidos, en un rato de esos libres que tengo para pensar, que últimamente no suelen ser muchos, mi cabeza se quedó en blanco por unos instantes. Acto seguido, me pasó algo que hacía ya mucho tiempo que no me pasaba. Pensé que ya estaba curado, que el tiempo había hecho su trabajo y además bastante bien.

Sin embargo, algo hizo que mi mente recayera en este pozo sin fondo. No me dí ni cuenta de como fue, mi subconsciente me ha jugado una mala partida. Quizás haya sido un anuncio en la televisión, un olor al pasar por delante de una confitería, un momento vacío mirando al horizonte, o simplemente dos palabras que se cuelan en un contexto de una conversación rutinaria.
Tu imagen llegó a mi tan clara que del susto casi me caigo de la silla, parecía tan real que mi cuerpo se revolucionó de la misma manera que la primera vez que te vi. Una sensación de miedo, angustia, nervios, desesperación, ira, rabia, contención, melancolía y depresión. Un circuito de sensaciones recorridas a la misma velocidad que tarda un estímulo en llegar a nuestro cerebro.

A partir de ese momento, se vació ese baúl que tenía ya lleno de polvo, debajo de unas mantas viejas y dentro del armario del trastero. En él, todavía grabado relucía tu nombre grabado como el primer día. Birutas de oro a lo largo de todo pelo, caían sobre un mar azul, y en él estaban las puertas al mismo el infierno.

Dejando atrás todo tipo de sensación, vacié mi cuerpo de sangre y le pedí a mi corazón que se parará durante unos minutos para poder abrir ese baúl. Después de limpiarlo un poco por fuera, tocaba abrirlo. Mis ojos no reflejaban nada, porque nada había para reflejar, el día que decidí dejarlo atrás. De la misma manera que lo abrí, lo cerré con gran satisfacción, alegría y algo de melancolía que nunca está demás.

No se trata de apartarse, ni de olvidar, ni mucho menos de huir, se trata de saber vivir y hacerlo bien en el tiempo que nos quede.

ENCRUCIJADA

Tanto tiempo la habitación desordenada que ya iba siendo hora de colocar cada cosa en su sitio. Unos cuantos recuerdos por aquí, un par de pesadillas, sueños sin cumplir, recortes de fotos en blanco...hay basura por todas partes. Lo que no me hace falta va directamente al contenedor, sin pasar por la casilla de salida y sin cobrar las cuarenta mil. Tengo que hacer sitio a todo eso que esta por llegar, y son muchas cosas, creo que me tendré que mudar. Es la primera vez en mucho tiempo, que no me asusta el cambio, abro la ventana y lo mismo vienen rachas de aire frío, que lo mismo llega una ola de calor del Sáhara.
Me gusta creer que para todo hay solución, que todo tiene una doble cara y que siempre se puede mirar desde una doble perspectiva. El vaso puede estar medio lleno o medio vacío, en la moneda hay una cara y una cruz, o dependiendo de que moneda, nos encontramos con la cara del gran Cervantes o con la Catedral de Santiago de Compostela.
Parece ser que no siempre la vida es negra, ni gris, es amarilla desde que se levanta el día hasta que se acuesta. Por ello, para que llegar hasta este color amarillo, primero hemos tenido que pasar por una serie de situaciones que aún sabiendo que llegarían, siempre nos pillan despistados, mirando hacía otro lado y pasan tan rápido que ni te das cuenta.
Nos solemos arrepentir de lo que no hacemos, y mucha gente dice que hay que hacerlo para no arrepentirnos. Pero, porque siempre hay un pero, hasta llegar a este instante en el que te encuentras con una felicidad plena, que nada de lo que este pasando fuera de ti te importa, has tenido que arrepentirte de millones de cosas que no has hecho. Es más, apostaría sobre aquellos que dicen que hay que hacer las cosas para no arrepentirte, se arrepienten de esas cosas que hacen, entonces, ¿qué hacemos?.
Nos encontramos en una encrucijada moral como diría un buen amigo mio. Es cierto que tenemos capacidad de decidir, de tomar izquierda o derecha, pero también deberíamos de tomar aceptar las responsabilidades que conlleva elegir. No debemos de arrepentirnos, solamente aceptar las consecuencias de lo que hemos hecho.

jueves, 12 de enero de 2012

Y más.

La necesidad de una mirada inocente ya no se encuentra en las personas de hoy en día. Tienes que buscarla en algo tan puro como los ojos de un niño. Estamos hablando de emociones y sentimientos en estado puro, un mundo donde no existe la falsedad ni el sarcasmo. Allí donde creemos vivir y donde en realidad todo son ojos que miran hacia ninguna parte buscando un poco de sinceridad. Nos sentimos acosados por puñales que constantemente esquivamos, y que al final del día, se vienen con nosotros a dormir. Las lenguas viperinas se oyen a lo lejos, es cuando nos hacen sordos a la fuerza, pero menos mal que no tontos. Sólo nos hará efecto si en realidad queremos que nos haga. Ahora que estoy cambiando de color de verde a rojo, ahora que sólo yo decido a que eventos voy, ahora que no miro hacia otra dirección que no sea hacia delante, ahora lo único que puedo hacer es sonreír. Sonreír por nada es la mejor medicina para cualquier dolor. Te invito a que lo practiques, ponte en frente del espejo y échate una sonrisa. Posiblemente se te vaya un poco la cabeza y pienses que la locura llama a la puerta, pues bien, simplemente no abras, por que sólo el cartero llama dos veces. Vuelve a intentarlo, sonríe, pero esta vez ponte de perfil y disimula, como si no quisieras verte. Lo que empezó siendo una simple tontería se ha convertido en un juego de sonrisas y lágrimas.

Despedida.

Sé que ahora unas lineas en una carta con destinatario tu corazón,

no es suficiente para reparar todo el dolor y la soledad que te hice.

No soy sabio, aunque reconozca mis errores, pero sé que mi comportamiento no fue el correcto y aunque mi amor nunca te correspondió como tú hubieses querido y como yo hubiese deseado, no te pido que me perdones.

Me arrepiento desde el día que te conocí porque no fui verdadero,

sino palabras bonitas y cenas románticas, noches eternas y besos interminables.

Fuieste la mejor amante que un hombre puede desear, lo diste todo en esta relación en la que sólo uno de los dos fue sincero con sus sentimientos. Por eso me describo como una persona falsa y ruín, que juega con las cosas del corazón como quien juega a la pelota, dando golpes, cada vez más fuertes.

Espero que no te undas porque yo no lo haré y debes hacer lo mismo. Seguro que ahi fuera hay alguién que espera que lo encuentres y que comparte todo tu amor.

Simplemente sorprendente.

Muchas veces me han descrito esa sensación que a todos nos llega alguna vez.

Unas veces llega muy pronto, y otras parece que nunca va a llegar.

Lo único cierto en todo esto, es que llega cuando menos te lo esperas,

como una sorpresa, de imprevisto, y que sea así es lo que lo hace bonito, especial.

Son como mariposas en el estómago me dicen,

como un estado pleno de felicidad, una alegría constante,

una sonrisa tonta que parece que nunca va a desaparecer o

como volver a nacer.

Desde mi punto de vista, es como el primer diez en el boletín,

esa noche de fiesta con los amigos, un día en la playa,

tu primer sueldo, ese campeonato de fútbol en el que fuiste el máximo goleador,

vivir en la época en la que los españoles somos campeones de Europa y del mundo,

como ese recuerdo que cada vez que se te viene a la memoria, te crees invencible.

Si juntase todas esas emociones increíbles, no se acercaría lo más mínimo a lo que me han descrito, está por encima de todo eso.

Más que un estado, es una forma de vivir, suprema, me atrevería a decir que casi divina,

pero mejor, nuestra mortalidad hace que cada instante sea mejor que el siguiente,

inolvidable.

No sabría decir si ha llegado tarde o pronto, sólo sé que no me lo esperaba.

martes, 3 de enero de 2012

Locura

Gritos que nunca llegan, palabras que se pierden por el camino, en una tenue luz se vislumbra una sonrisa que no es para ti. Las cenizas que un día ardieron como fuegos fatuos, hoy no son más que una gran niebla en medio de un gran campo desierto, ligeras se levantan a la brisa de un anochecer que no conocerá el alba. Entre tanta sutileza, el brillo de una espinela confundirá el verdadero significado de todo aquello que un día conociste y que con tus malas artes habrás ocultado. Careces de todo lo que habías conseguido, has destruido en media centésima lo que tanta vida me ha costado crear para ti. Si te pudieses ver por dentro, no tendrías otro paisaje que una gran llanura de un color parecido al negro, con una escarcha que me hiela hasta lo más profundo y con un trono central vacío. Tus decisiones te han llevado por el camino fácil, pero mis decisiones te harán desaparecer. No son unas decisiones fáciles, no es un proceso agradable, no me gusta el final que va a tener y sin embargo es una cosa que debería haber hecho hace mucho tiempo.
Apagar las luces de esta mi habitación.

lunes, 2 de enero de 2012

Ausencia

Desaparecer es lo único que me apetece ahora mismo, correr y correr hasta que mi cuerpo caiga inerte al suelo. Llegar al borde y no caer, no es tu momento, no es el lugar, pero te toca una de sufrimiento. No creo merecer tan aciago destino, mis pasos han sido nobles, leales, aunque con ganas me quedé de no saltarme algún que otro paso. La cabeza me da tantas vueltas que he dejado de contarlas, y siempre sobre el mismo epicentro. Que agotamiento, caigo rendido después de tanta rabia, miedo , ira y frustración, necesidad de escribir tu nombre sobre un papel para después romperlo en tantos pedazos como grietas tengo en mi corazón por tu culpa. No vas a parar nunca, te gusta tenerme cerca, te gusta crear ilusiones, eres la señora de todo aquello que quieres y sin embargo no eres nada más que un simple nombre, materia efímera, como todo lo que te rodea. Mil veces e tratado de olvidar, y cuanto más trato de olvidar más recuerdo, más estás presente en mí. Siempre vuelves en forma de huracán, revolviendo todo a mi paso, no te das cuenta de lo que haces. Cabe la posibilidad de que sepas muy bien lo que haces, que por contra, sería un golpe bajo por tu parte, no sería propio de ti. Mis oídos cansados de oír lo mucho que me quieres, sangran incesantes por escuchar tu silencio.
Quiero sentir tu ausencia para siempre.

domingo, 1 de enero de 2012

Es para mí.

Cada día una nueva historia por contar, sólo tenemos que llevarla a nuestro terreno, abrir bien los ojos, fijarnos en todos los detalles, hasta lo más insignificante, aquello a lo que nunca prestamos atención. Así comienzan todas las buenas y grandes historias, pero también las más trágicas y dolorosas. Una taza de café a las siete de la mañana y otra después de ochenta y siete años de vida. Una mirada al reloj, media vuelta hacia la habitación, doce pasos desde el salón hasta el armario. Un insoportable ruido al abrir las puertas del armario, y el sonido de dos perchas al descolgarse. Tus pantalones vaqueros y una chaqueta de entre tiempo. Te has asomado a la ventana y no parece que haga frío, pero en el coche la chaqueta no molesta. En frente del espejo ya vestido, te toca peinarte, y te gusta ir bien guapo, el pelo recortado y un poco de flequillo fijado con gomina. El estruendo del secador despierta al vecino. Una vez que llevas el pelo a prueba de bombas, te vuelves a dirigir a la habitación, abres el cajón del escritorio y tienes varios frasquitos de perfumes, al cual más elegante y sofisticado. Sabes que con un poco basta, pero no te arriesgas, quieres oler bien y que te digan lo bien que hueles. Te dispones a salir por la puerta de casa y haces inventario, llaves, móvil, llave del coche, llave de la cochera, la cartera, y los apuntes que anoche a última hora te pidió la compañera. Te comes el mundo, parece como si nunca hubiesen existido las guerras, el hambre en el mundo es un mito y los accidentes de coche son cosa del pasado. Es increíble lo que el ser humano puede potenciar su función inhíbidora cuando está enamorado. Y sí, has leído bien, enamorado, dícese del sentimiento que a todos nos desorienta, nos confunde, nos condena y que encima de todo, parece que hasta somos más felices, así somos. Simplemente con saber que esa persona que no puedes quitarte de la cabeza, probablemente vaya a ser la chica con la que pases el resto de tu vida, te da la suficiente energía como para vivir eternamente.

A long time.

Hace mucho tiempo me contaron, que cuando la mirada de dos personas que se quieren se cruzan, una estrella se apaga. Es mentira. Recuerdo la primera vez que te miré profundamente a los ojos, pude diferenciar en ellos dos colores que pasarían inadvertidos en un campo de margaritas. Sin embargo, entre tanta margarita, un jazmín florece, apagando la luz de todo el jardín. Incluso pude ver más, más lejos aún si cabe, con una simple mirada. Una marea roja, deja escrito un nombre y en el mismo instante se desvanece. Apenas puedo distinguir cuatro letras en un tono oscuro, cada vez que creo saber que pone, la respuesta se va tan deprisa que la duda me está matando. Sólo creo en las cosas que hago, sé que el suelo es real porque lo piso, y sé que cuando te miro, me duele. Porque cuando te miro, si alguna estrella se debiese de apagar, sería el sol.