Quiero que antes de que abras los ojos, sea yo quién esté ahí, y además quiero que cuando los tengas abiertos, exista todo aquello que quieras ver. Porque mientras que al sol le quede calor que dar, nosotros podremos vivir, respirando tan fuerte que lo único que necesite sea de ti sea tu aliento.
La única que se merece todo y nada, la que disimula con un beso y la que te ataca con un adiós, la única que entiende unas líneas sin sentido que salen de una cabecita loca, frágil, enferma cada vez que te nota cerca, difícil de curar, imposible de dejar de querer. Un sistema nervioso bloqueado por una simple imagen, un sentido del gusto atrofiado por culpa de uno de tus besos, unos ojos cerrados por una mirada cómplice y para colmo tu aroma clavado en mi piel. Porque un mundo sin tí sería perfecto.
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