Tanto tiempo la habitación desordenada que ya iba siendo hora de colocar cada cosa en su sitio. Unos cuantos recuerdos por aquí, un par de pesadillas, sueños sin cumplir, recortes de fotos en blanco...hay basura por todas partes. Lo que no me hace falta va directamente al contenedor, sin pasar por la casilla de salida y sin cobrar las cuarenta mil. Tengo que hacer sitio a todo eso que esta por llegar, y son muchas cosas, creo que me tendré que mudar. Es la primera vez en mucho tiempo, que no me asusta el cambio, abro la ventana y lo mismo vienen rachas de aire frío, que lo mismo llega una ola de calor del Sáhara.
Me gusta creer que para todo hay solución, que todo tiene una doble cara y que siempre se puede mirar desde una doble perspectiva. El vaso puede estar medio lleno o medio vacío, en la moneda hay una cara y una cruz, o dependiendo de que moneda, nos encontramos con la cara del gran Cervantes o con la Catedral de Santiago de Compostela.
Parece ser que no siempre la vida es negra, ni gris, es amarilla desde que se levanta el día hasta que se acuesta. Por ello, para que llegar hasta este color amarillo, primero hemos tenido que pasar por una serie de situaciones que aún sabiendo que llegarían, siempre nos pillan despistados, mirando hacía otro lado y pasan tan rápido que ni te das cuenta.
Nos solemos arrepentir de lo que no hacemos, y mucha gente dice que hay que hacerlo para no arrepentirnos. Pero, porque siempre hay un pero, hasta llegar a este instante en el que te encuentras con una felicidad plena, que nada de lo que este pasando fuera de ti te importa, has tenido que arrepentirte de millones de cosas que no has hecho. Es más, apostaría sobre aquellos que dicen que hay que hacer las cosas para no arrepentirte, se arrepienten de esas cosas que hacen, entonces, ¿qué hacemos?.
Nos encontramos en una encrucijada moral como diría un buen amigo mio. Es cierto que tenemos capacidad de decidir, de tomar izquierda o derecha, pero también deberíamos de tomar aceptar las responsabilidades que conlleva elegir. No debemos de arrepentirnos, solamente aceptar las consecuencias de lo que hemos hecho.
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