Igual que hay caminos que no llevan a ningún lugar, hay historias que no quieren decir nada.
jueves, 12 de enero de 2012
Y más.
La necesidad de una mirada inocente ya no se encuentra en las personas de hoy en día. Tienes que buscarla en algo tan puro como los ojos de un niño. Estamos hablando de emociones y sentimientos en estado puro, un mundo donde no existe la falsedad ni el sarcasmo. Allí donde creemos vivir y donde en realidad todo son ojos que miran hacia ninguna parte buscando un poco de sinceridad. Nos sentimos acosados por puñales que constantemente esquivamos, y que al final del día, se vienen con nosotros a dormir. Las lenguas viperinas se oyen a lo lejos, es cuando nos hacen sordos a la fuerza, pero menos mal que no tontos. Sólo nos hará efecto si en realidad queremos que nos haga. Ahora que estoy cambiando de color de verde a rojo, ahora que sólo yo decido a que eventos voy, ahora que no miro hacia otra dirección que no sea hacia delante, ahora lo único que puedo hacer es sonreír. Sonreír por nada es la mejor medicina para cualquier dolor. Te invito a que lo practiques, ponte en frente del espejo y échate una sonrisa. Posiblemente se te vaya un poco la cabeza y pienses que la locura llama a la puerta, pues bien, simplemente no abras, por que sólo el cartero llama dos veces. Vuelve a intentarlo, sonríe, pero esta vez ponte de perfil y disimula, como si no quisieras verte. Lo que empezó siendo una simple tontería se ha convertido en un juego de sonrisas y lágrimas.
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