jueves, 12 de enero de 2012

Simplemente sorprendente.

Muchas veces me han descrito esa sensación que a todos nos llega alguna vez.

Unas veces llega muy pronto, y otras parece que nunca va a llegar.

Lo único cierto en todo esto, es que llega cuando menos te lo esperas,

como una sorpresa, de imprevisto, y que sea así es lo que lo hace bonito, especial.

Son como mariposas en el estómago me dicen,

como un estado pleno de felicidad, una alegría constante,

una sonrisa tonta que parece que nunca va a desaparecer o

como volver a nacer.

Desde mi punto de vista, es como el primer diez en el boletín,

esa noche de fiesta con los amigos, un día en la playa,

tu primer sueldo, ese campeonato de fútbol en el que fuiste el máximo goleador,

vivir en la época en la que los españoles somos campeones de Europa y del mundo,

como ese recuerdo que cada vez que se te viene a la memoria, te crees invencible.

Si juntase todas esas emociones increíbles, no se acercaría lo más mínimo a lo que me han descrito, está por encima de todo eso.

Más que un estado, es una forma de vivir, suprema, me atrevería a decir que casi divina,

pero mejor, nuestra mortalidad hace que cada instante sea mejor que el siguiente,

inolvidable.

No sabría decir si ha llegado tarde o pronto, sólo sé que no me lo esperaba.

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